Encolar la pared, no el tejido:

Prácticamente, la única diferencia entre revestir paredes con papel pintado o con telas reside en la técnica de encolado.

Cuando se colocan materiales textiles no se puede aplicar el adhesivo en el envés del tejido, sino que hay que hacerlo directamente sobre la pared.

Par ello, tendrá que utilizar un pincel procurando siempre que la capa de cola sea muy fina, aunque bien extendida por toda la superficie.

Así evitara que la tela despegue al poco tiempo y que se manche con cola.

Metro a metro:

La arpillera y la rafia se venden con anchos estándar idénticos a los del papel pintado.

Las tela pueden ser sencillas (de 90 cm. de anchura) O dobles (140 cm.), aunque también se pueden encontrar en otras medidas.

Para calcular cuantos metros son necesarios, deberá proceder como en el caso del papel pintado: tenga en cuenta el ancho de la tela y los metros de la pieza salida de fábrica.

Mantenerlas limpias:

Uno de los factores que deberá tomar en cuenta al elegir la tela es si esta tratada con productos especiales que repelen el polvo y las manchas.

Si no es así, significa que el revestimiento absorberá mucho polvo.

En cualquiera de los casos, basta con pasar la aspiradora, pero, por supuesto, en el último con mucha más frecuencia.

En cuanto a las manchas, puede eliminarlas con productos especiales para tapicerías.

 Materiales:

Telas:

Muchas telas se pueden colocar directamente sobre la pared, como es el caso de las que tienen una trama densa y firme.

Sin embargo, por lo general se necesita una engrapadora de tapicero.

También se puede sujetar el revestimiento sobre una trama de listones de maderas horizontales y verticales que deberá haber clavado previamente.

Fieltros:

El fieltro esta disponible en una amplia variedad de diseños lisos y algunos estampados geométricos.

Debido a su textura densa, resulta bastante resistente.

Tal vez sea una de las telas más fáciles de colocar sobre la pared.

Arpillera y rafias:

La arpillera es un tejido que se vende en forma de rollos, como el papel pintado, pero con una base de papel más grueso que facilita su colocación.

La rafia tejida también esta sujeta a un papel base.

Ambos son materiales con textura rugosa, por lo que resulta complicado disimular las uniones.