Reparaciones

Con el paso del tiempo y el uso, los muebles presentan desperfectos que usted mismo puede arreglar.

Eso sí, hay dos formas de hacerlo: las poco fiable soluciones de emergencia y las restauraciones de acabado profesional, mucho más estéticas y, sobre todo, duraderas.

Pequeños trabajos de carpintería

Taller en casa

Patas desparejas, puertas descolgadas, cajones que se trancan… son algunos de los deterioros más habituales, pero tienen fácil solución.

Muchos muebles están montados mediante ensamblajes.

Eso significa que hay piezas con elementos sobresalientes (los “machos”) que encajan en otras (las denominadas “hembras”).

Las uniones, aunque suelen estar reforzadas con cola, pueden aflojarse y arruinar el, mueble.

La mejor forma de evitarlo es consolidar su estructura con escuadras y otras piezas de hierro, o bien desmontarlo para encolar de nuevo cada pieza.

En ocasiones, bastara con fijar los elementos sueltos con clavos o tornillos.

También puede suceder que deba sustituir alguna pieza por otra nueva –un  respaldo, las patas, etc.- o que tenga que calzar los cajones para que cierren bien.

En cualquiera de los casos, por poco dinero conseguirá alargar la vida de los muebles deteriorados.

Se ha roto una pata; una silla con una pata rota no tiene por qué ir a la basura.

Si la rotura es completamente recta y limpia, bastara con que suelde las partes con cola blanca y las ajuste hasta que el adhesivo esté completamente seco.

Fracturas en diagonal; también puede suceder que la rotura sea oblicua.

Entonces necesitara encolar las dos partes y poner unos tacos de madera que se clavan en sentido contrario a la rotura.

Es muy importante realizar los agujeros con un taladro eléctrico equipado con una mecha especial para madera.

De lo contrario, la madera podría astillarse y ya no tendría remedio.

A la hora de fijar piezas sueltas deberá disponer de clavos con y sin cabeza.

Estos últimos consiguen su propósito sin dejar ni rastro.