Planificación de un proyecto con azulejos es algo que no debemos de dejar de hacer para un buen trabajo.

Pensar antes de actuar

Las paredes suelen prestar desniveles, aberturas u obstáculos que deben tenerse en cuenta antes de ponerse a embaldosar.

Por ello y, para evitar sorpresas de última hora, conviene proyectar bien el trabajo y  saber con que va a encontrarse.

Proyecto azulejo

Fijar un nivel base que sirva como guía al colocar los azulejos es una estrategia esencial para conseguir que el acabado quede perfecto.

 

Antes de lanzarse a embaldosar es importante pensar en ciertos detalles.

Evidentemente, la planificación le llevara menos tiempo si la pared es lisa y carece de aberturas tales como puertas y ventanas.

En cualquier caso, lo que siempre deberá hacer es reflexionar sobre cuáles son los lugares más visibles y como lograr resultados óptimos en ellos.

El primero de la fila. Uno de los aspectos que tendrá que considerar es la posición del primer azulejo.

Esto es, si la primera hilera del embaldosado queda perfectamente recta.

De no ser así  el resto de azulejos irá sumando el error y finalmente se vera obligado a levantar las baldosas y volver a colocarla.

Para evitar llegar a tal extremo, tan sólo tendrá que establecer líneas de referencia o, lo que es lo mismo, fijar un nivel base a partir del cual colocar los azulejos.

Tenga en cuenta que, tanto en los lados como en los márgenes inferior y superior, la anchura ideal es de medio azulejo.

Sólo hasta la mitad

En el caso de que sólo se desee embaldosar parte de la pared, es importante que la hilera superior este formada por azulejos completos.

Al fin y al cabo, es la más visible. Para que sea así, tendrá que marcar primero el límite del embaldosado.

Luego, con una regla de azulejos –se hace con una hilera de las piezas-, se va midiendo en línea descendente cuantas hileras entran.

EL nivel base actúa como guía, vertical y horizontal, para colocar las sucesivas hileras sin margen de error.